LIBERTAD PARA JOAQUIN ISASI
Publicado el Sáb, 27/02/2010 - 11:35
Joaquín tiene hoy 27 años, a los 13 años, apenas finalizada la primaria decide formar parte del “Movimiento de estudiantes secundarios” de la ciudad de La Plata y ahí comienza su lucha, en los 90 se opuso a las leyes de educación del gobierno de Menem, pero no solo en el ámbito estudiantil se manifestó, también demostró su solidaridad y compartió luchas junto a trabajadores, desocupados, universitarios, jubilados, victimas del gatillo fácil, etc. Estuvo junto a asociaciones de derechos humanos y junto a las madres de plaza de mayo, colaboro en la creación de espacios culturales, soportando persecuciones y grandes represiones por parte de MENEM, DUHALDE, CORACH y el intendente de La Plata de aquel entonces: JULIO ALAK.
En el año 1997 junto con otros jóvenes de La Plata tomaron la iniciativa para Okupar y recuperar una vivienda abandonada en la que llevaron a cabo el proyecto de montar un Centro Cultural llamado “Germinal”, el cual fue concretado y la puesta en marcha fue incentivada por el movimiento Okupa europeo. Desde entonces Joaquín continuo sin pausa su trabajo social en diversos barrios humildes de la ciudad de La Plata, gracias a todos estos años de esfuerzo y solidaridad es que Joaquín fue cada día mas apreciado por los vecinos de estos barrios quienes actualmente los visitan con frecuencia demostrándole su cariño y apoyo en estos momentos difíciles que atraviesa.
En el año 1999 recibe un disparo en la nuca al resistirse a un asalto.
El 5 de abril del 2007 decide participar en una manifestación en repudio a la muerte del maestro “Carlos Fuentealba” durante una represión policial en la provincia de Neuquén por orden del gobernador Sobisch, en esa manifestación realizada en Capital Federal es detenido y trasladado al penal de Marcos Paz junto a varios integrantes de la agrupación “Quebracho”, es desde entonces que Joaquín comienza a sufrir diversos trastornos psicológicos: claustrofobia, ataques de pánico, depresión, entre otros. En una visita de “derechos humanos” Joaquín junto con otros 3 detenidos se cruzan el los pasillos del penal con el represor Miguel Etchecolatz detenido por crímenes de Lesa Humanidad quien también estaba acompañado, se produce entonces una riña por la cual Joaquín es trasladado al “Penal Federal De Ezeiza”, es debido a este traslado y al hostigamiento del servicio penitenciario que su situación empeora notablemente, 4 meses después de detención es liberado.
Luego de recuperar su libertad comienza un tratamiento psiquiátrico, necesario dado a las pecuelas traumáticas adquiridas a lo largo de su detención con el fin de retomar su vida cotidiana. Durante su intento de recuperación sufre una recaída e intenta suicidarse en la “Plaza Rocha” de la ciudad de La Plata ingiriendo una alta dosis de pastillas y sumándole a esto el consumo de alcohol, luego de unas horas bajo el efecto ocasionado por tal consumo asalta a una pareja de jóvenes con una cuchilla que guardaba en su mochila, tomando una cartera y un teléfono celular y ordenándoles que se retiren de la plaza, como quien no tiene registro de lo ocurrido cruza la calle normalmente hacia un quiosco para comprar una cerveza, es entonces detenido por la policía. Por orden de fiscalía es sometido a pericias que debido a los resultados obtenidos resuelven derivarlo a un penal que, en teoría, debería ser propicio para personas con trastornos psiquiátricos: “Unidad Penitenciaria Nº 34”bajo el cargo de “robo calificado con uso de arma en grado de tentativa”.
Su defensa estuvo a cargo de “defensoría” (abogados del estado) desde el comienzo, sin embargo estuvo los primeros siete meses de su detención en un “vacío legal” en el que la justicia no actúo en analizar si era imputable o no, hecho anticonstitucional. Pasados estos siete meses la justicia lo declara imputable.
Hoy nueve meses después de su detención aun sigue la lucha judicial de demostrar su inimputabilidad debido a que sus trastornos psiquiátricos son anteriores al momento del robo por el cual es detenido.
Joaquín se encuentra esperando una resolución viviendo bajo condiciones que no ayudan en absoluto con su mejoría, ni con la de ninguno de los presos del penal.
Actualmente esta detenido en el Pabellón Nº 8 Bloque “C” de la Unidad Penitenciaria Nº 34 de Melchor Romero, la atención psiquiatrita que esta recibiendo es claramente insuficiente y perjudicial para el, dado que recibe (tanto el como todos los presos) la atención de un psiquiatra tan solo una vez por mes quien lo único que hace es recetarles mensualmente el mismo medicamento comúnmente conocido como “Halopidol” (También llamado “Chaleco de fuerza químico”) y “Diazepam”, lógicamente esto perjudica ampliamente a un paciente psiquiátrico en diferentes aspectos, tales drogas consiguen únicamente mantenerlo sedado, situación ciertamente aberrante para un penal psiquiátrico donde deberían todos los presos por igual tener atención medica, psicológica y psiquiatrita personalizada y no una medicación común como es el caso.
Sumado a la deficiencia medica de este penal las condiciones que padecen los detenidos cotidianamente son insalubres: se ven obligados a ducharse con agua fría debido a la falta de calderas que les proporcionen agua caliente o cualquier tipo de calefacción, también reciben una pésima alimentación que consiste en una escasa ración diaria generalmente quemada, o bien cruda y hasta ocasionalmente en mal estado, lo que los hace depender necesariamente de los alimentos ingresados al pabellón por familiares y/o amigos al momento de la visita, quienes también se encargan de ingresar los productos necesarios para combatir las diversas plagas que invaden el pabellón, por ejemplo: las chinches que se alojan en los colchones; los piojos en la ropa, lo que los obliga a hervir sus prendas para así combatir la plaga, o al menos mantenerla controlada; sarnilla que para combatirla se requiere ingresar jabones antibacterianos y una loción llamada “Detevensil”, cucarachas que abundan por doquier, entre otras plagas de las cuales nadie se responsabiliza de combatir mas que los mismos internos con ayuda de los productos recolectados gracias a la solidaridad de sus propios familiares y amigos.
Este conjunto de condiciones aberrantes para cualquier ser humano no son mas que un gravísimo obstáculo para lograr la reinserción social que supuestamente busca el sistema judicial.




